VII Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Mateo 5,38-48.
Jesús, dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;
y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

Reflexión:

“Amaras al prójimo como a ti mismo” Lev. 19,1-2. 17-18

Que difícil nos resulta amar, y Dios no nos lo ablanda no lo edulcora. ¿Y si tengo razones objetivas para odiar al otro?¿y si me han hecho tanto daño que no puedo perdonar?¿y si me odio a mi mismo por lo que pasa o paso en mi vida?

Son muchas las cuestiones que abre la palabra de Dios en nuestro entendimiento y no las vamos a responder todas hoy, pero si ver por donde van las pistas para que nosotros podamos resolver personalmente estas cuestiones, porque soy yo el que me las planteo y tengo que ser yo, a la luz de la palabra de Dios, quien las resuelva.

Sed santos como yo soy santo, nos repite la primera lectura de este domingo, ¿cómo voy a ser santo?¿cómo puedo alcanzar la santidad?¿por qué Dios me pide algo que parece imposible?… La respuesta nos viene de la mano de San Pablo en la segunda lectura… sois templo del Espíritu Santo y ese Templo es Santo. Es una santidad regalada… SOCORRO!!!!! Una santidad regalada!!! ¿Dios regala la santidad? Dios es incompatible con el pecado y habita de una manera natural en cada ser humano, por eso tenemos vida, por tanto en ese lugar en el que habita Dios en nosotros, es puro, es santo y nos hace a nosotros templo de Dios.

Lejos quedan ya en el tiempo las teologías que promulgaban que nosotros nos salvábamos por nuestras obras, por nuestros méritos. Estas teologías fueron condenadas como heréticas y parece que vuelven a surgir con fuerza confundiéndonos, nos llenan de juicios hacia los demás y hacia nosotros mismos.

Amaras al prójimo como a ti mismo… ¡¡no me amo!! ¿Como puedo amar a los demás? No sólo soy amado sino que soy digno de ser amado y Jesús es el primero en mostrármelo porque murió por mi, dio su vida por amor hacia mi, demostró que soy “amable”(digno de ser amado) si El me ama y yo se que me ama, yo tengo que amar.

Voy construyendo un muro a mi alrededor para evitar que me hieran, para evitar sufrir y este mismo muro también me separa de los que quieren amarme, me condeno a vivir sin sentir a vivir sin alicientes. Sólo hay una alternativa…. Amar, vivir apasionadamente amando. Si te golpean ofrece la otra mejilla, al que te pide dale y al que te pide prestado no lo rehúyas. Soy yo el que enfermo si no amo, soy yo el que me agobio si no perdono, soy yo el que vive en la oscuridad si apago la luz de Dios para no iluminar a los demás.

La semana pasada hablábamos de ser listos y elegir la vida, esta semana… ¡Se listo y vive en el amor! Quizás perdamos aparentemente a los ojos de los demás pero se engrandecerá nuestro corazón y nos hará más humanos que es lo que realmente importa. ¡Amor con Amor se paga! ¡Porque soy Amado soy capaz de Amar!

Feliz y santo domingo.