Viernes 9 de marzo

Viernes 9 de marzo
Santa Francisca Romana, religiosa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amaras al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.” El segundo es éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» Jesús, viendo que habla respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Pistas: Jesús enseña la revolución del amor. Quizás esta palabra, ‘amor’, esté un poco gastada en nuestros días. Llamamos amor a muchas cosas que puede que no merezcan ese nombre. Tal vez si piensas en tu propia vida encuentres algunas veces que has llamado o han llamado amor a cosas que se parecen más a egoísmo o a otro tipo de pasiones. Pero si miramos la vida de Jesús podemos entender mejor a qué se refiere cuando habla de amor.
Amar es no buscar el propio interés sino el del otro, es entregar la vida. Jesús orienta toda su existencia a conocer y cumplir la voluntad del Padre. Se siente profundamente amado por Él y le ama con todo su ser. Y con la fuerza del Espíritu Santo cumple la voluntad del Padre, de tal modo que este amor a Dios y ese amor de Dios se manifiesta en todas sus acciones y se concreta en el amor al prójimo.
La novedad que Jesús aporta es que el amor a Dios va unido al amor al prójimo, y que toda la religiosidad, toda la fe, está vacía si falta esto. Por eso la Iglesia en esta cuaresma te invita a rezar, a ayunar y hacer abstinencia, pero también a dar limosna, a mirar al prójimo. Te invita a acercarte a Dios y al prójimo.
Jesús propone este camino a sus discípulos. No valen medias tintas, amar con todo el ser, con todo el corazón, con toda la mente, con toda el alma. Es un camino de plenitud, porque así es el amor que Dios nos tiene y que nos invita a vivir.
Así que si quieres entrar en el reino de Dios éste es el único camino verdadero: encontrarse con el amor de Dios, entender que su amor no tiene límites y aprender a amar como Él nos ama.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.