Viernes 7 de septiembre

Viernes, 7 de septiembre
XXII del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 5, 33-39
En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los letrados: Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio los tuyos, a comer y a beber.
Jesús les contestó: ¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán.
Y añadió esta comparación: Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo.
Nadie echa vino nuevo en odres viejos: porque revientan los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos.
Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: «Esta bueno el añejo».

Pistas: Jesús no está apegado a los formalismos, a hacer las cosas porque “siempre se han hecho así”. Siempre va a lo profundo de las actitudes, de las tradiciones… Enseña en muchas ocasiones la importancia del ayuno. Pero hoy resalta la novedad de su presencia y su mensaje. Jesús no es cualquiera. Su presencia es motivo de fiesta… Y esta idea la irá desarrollando: no sólo creer en su palabra o en su mensaje es suficiente. Hay que creer en Él y seguirle para poder encontrar vida, entrar en el Reino y salvarse.
Parecen una contradicción los ejemplos que pone. Primero dice: lo nuevo es lo que vale, la novedad que trae tiene que ser aceptada rompiendo con lo anterior porque lo hará entrar en crisis. Y luego: lo añejo, lo viejo es bueno. Y es que en Jesús se da una tensión porque, como explica en muchas ocasiones, Él viene a llevar a plenitud lo que Dios ha revelado. Lo antiguo alcanza tal plenitud en Él, que tiene que ser reinterpretado desde su identidad, desde la novedad que Él trae. Pero fue el mismo Espíritu Santo el que progresivamente mostró a los hombres quién es Dios.
Para rezar con este Evangelio te invito a que pienses en las motivaciones de tu religiosidad y descubras que Jesús hace las cosas nuevas. Pero no con esnobismos ni con tradiciones vacías, sino con vida. Siguiéndole a Él, viviendo desde lo profundo, entenderás por qué Jesús cambia los modos de hacer las cosas y a la vez es absolutamente fiel al Padre.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Manuel