Viernes 6 de septiembre

Viernes 6 de septiembre
XXII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 5, 33-39
En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los letrados: Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio los tuyos, a comer y a beber.
Jesús les contestó: ¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán.
Y añadió esta comparación: Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo.
Nadie echa vino nuevo en odres viejos: porque revientan los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: «Esta bueno el añejo».

Pistas: Es curioso lo que cuenta Jesús hoy. La novedad que Él trae implica un profundo cambio. Todo lo que hace nace de su relación con el Padre y el poder del Espíritu Santo que le mueve y da poder para hacer la voluntad del Padre.
Jesús va adquiriendo conciencia de quién es y actúa en consecuencia. Él quiere que sus discípulos comprendan la religión y sus costumbres no como algo meramente externo o para cumplir por cumplir, sino como consecuencia de una vivencia interna.
En otras ocasiones Jesús habla del ayuno y dice que es necesario. Este Evangelio no pretende dar una enseñanza sobre el ayuno sino sobre quién es Jesús. Y la respuesta que da es que Él es quien hace las cosas nuevas, por eso para acogerlo hay que cambiar de mentalidad, hay que dejarse sorprender y transformar, sino será imposible acogerlo.
¿Cuántas veces nos quedamos estancados en nuestra vida de fe porque vivimos de prejuicios o nuestra imagen de Dios no es correcta y no estamos dispuestos a cambiar? ¿cuántas veces preferimos quedarnos anclados en el hombre viejo (en el pecado, la mediocridad o el pasotismo) en vez de dejar que Jesús y su mensaje nos transformen? La novedad del encuentro con Jesús, la novedad de la presencia del Espíritu Santo transforma el corazón de aquel que lo acoge y acepta.
Todavía más extraño parece el final del Evangelio, pero ¿no quedamos en que lo que vale es lo nuevo y hay que cambiar? Jesús y su mensaje no son una moda pasajera, no es algo nuevo sin valor. Jesús, no es un mesías. Jesús es el Mesías. Él cumple todo lo anunciado por los profetas. Él lleva a cumplimiento y a plenitud la revelación de Dios y ésta consiste no sólo en nuevas costumbres o nuevas ideas sobre Dios, es algo mucho más grande. Es el vino añejo que se hace vino nuevo, es lo anunciado que se cumple de un modo asombroso porque Dios se nos da en Jesús, y Jesús nos da el Espíritu Santo, que nos hace odres nuevos.
El mensaje del Evangelio te invita a acercarte a Jesús y dejarte transformar por Él y acoger la novedad que Él quiere traer a tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.