Viernes 5 de abril

Viernes, 5 de abril
San Vicente Ferrer, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30
En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas.
Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
—«¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene.» Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
—«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado.»
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Pistas: En los capítulos del 1 al 12 de San Juan hay dos hechos que van a la par: por un lado, Jesús va revelando quién es y llevando a cabo su misión. Por otro, los judíos van rechazándole hasta que es condenado a muerte. El de Juan es el Evangelio escrito más tardíamente, cuando el cristianismo ya se había separado completamente del judaísmo. En los sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) vemos que cada vez se va poniendo más tensa la relación de Jesús con las autoridades judías. En Juan la oposición judía contra Jesús es mucho más sistemática y abrumadora. Ya desde el principio hay una especie de control oficial sobre la actividad de Jesús. Hay una clara persecución contra Él: lo buscan para matarlo, intentan apedrearlo, Jesús tiene que huir, esconderse… Como en el de hoy, no puede andar abiertamente.
Este Evangelio nos deja claro que la hora de Jesús se acerca. En Juan el tema de la “hora” es muy importante. Se puede incluso utilizar como criterio para estructurar el Evangelio y hablar de expectación de la hora (cc. 1-12) y llegada de la hora (cc. 13-20). La hora es el momento en que todo es consumado: la muerte y glorificación de Jesús. Jesús mismo entregará su vida. Él lo elige libremente. Por eso no pueden echarle mano. Porque “no había llegado su hora”.
Jesús afirma que procede del Padre y que no actúa por su cuenta, sino enviado por «el que es veraz». Rompe esquemas. Y al intentar que puedan descubrir quién es se encuentra con la cerrazón de muchos. Ayer leíamos todo lo que daba testimonio de Él, pero no son capaces de superar sus ideas preconcebidas sobre cómo debe ser el Mesías. No lo ven y lo tienen delante.
También a ti quiere revelarse Jesús y mostrarte quién es cada día de un modo más pleno. ¿Cuál es tu actitud? Aprovecha estos días para seguir asomándote al misterio de Jesús, superando las dificultades de las que nos habla el Evangelio. Jesús hará que sus discípulos puedan creer, le verán morir y le encontrarán resucitado, recibirán el Espíritu Santo. Tú, no te desanimes y sigue caminando con Él para poder descubrirle como el Hijo de Dios, como el que viene a salvar.
No ha llegado su hora aún, pero el final se acerca. La popularidad de Jesús crece y ciertos sectores creen que esto pone en riesgo su modo de vivir, su estatus. No ven quién es Jesús. Sólo están preocupados por ellos mismos. A veces nosotros no vemos más allá tampoco y sólo estamos preocupados por nosotros mismos. Pero Jesús sigue ahí, esperando, a que mires más allá, a que salgas de la rutina, a que le mires.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.