Viernes 28 de junio

Viernes 28 de junio
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 15, 3-7
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos y escribas esta parábola:
—«Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.»
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.»

Pistas: ¿Cómo es la misericordia de Dios? Jesús nos la muestra con su vida y nos la intenta explicar con esta parábola. La misericordia de Jesús llega hasta el extremo de entregar su vida por todos.
¿Qué hizo la oveja que se perdió? Igual se merecía estar perdida… Pero eso no le importa al Pastor. Se va a buscarla. Sin juzgarla. Y cuando la recupera la carga, la lleva… Qué imagen tan bonita para entender lo que sucede cuando se sale del pecado. No hay condena. Hay verdad, pero no condena. Hay salvación. Se vuelve al hogar.
Jesús quiere hacer una familia. La de los salvados, los que encuentran el camino hacia el cielo del que Jesús mismo habla y que empieza ya aquí, cuando somos capaces de vivir como Él enseñó. Capaces de construir el Reino de Dios en nuestro mundo y de vivir según las bienaventuranzas que él mismo vivió.
Hoy es la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. En esta devoción muchas veces se habla de reparar los pecados propios y los de los demás. Jesús nos enseña con esta parábola a ir más allá, a mirar a la entrañable misericordia de Dios que nos rescata y nos lleva a casa en Jesús. A conocer, descubrir y anunciar la alegría de la salvación y la reconciliación que Jesús nos ha regalado.
Si te sientes oveja perdida, deja que Jesús te encuentre. Si te sientes justo, mira tu corazón y deja que Jesús te encuentre. Así vivirás la alegría y el gozo de su salvación.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.