Viernes 26 de junio

Viernes, 26 de junio
Semana XII del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 8, 1-4
En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Extendió la mano y lo tocó diciendo: ¡Quiero, queda limpio! Y enseguida quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: No se lo digas a nadie, pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés.

Pistas: Después del Sermón de la montaña que hemos ido leyendo todos estos días comenzamos una parte dedicada a curaciones milagrosas. Las primeras tienen que ver con el acercamiento de Jesús a los excluidos y marginados de su tiempo (un leproso, un pagano y una mujer).
Los leprosos eran expulsados de la comunidad y tenían que vivir al margen de la sociedad, avisando de su presencia para que nadie se les acercase. Sin embargo, Jesús le toca para curarle. Además del propio significado de acercarse al marginado, al despreciado y desechado, al intocable, en una lectura espiritual nos fijamos en que a Jesús no le da asco tu pecado, tu indignidad o cómo estés. Da igual que los demás te señalen y te sientas fuera, marginado, apartado. Si te acercas a Él, a Jesús, te tocará y te salvará. El leproso se acerca con fe, se arrodilla ante Él, con absoluta confianza: “Si quieres…”. Es la fe la que hace posible el encuentro personal y la curación.
Jesús no quiere que se malinterpreten sus acciones y por eso le pide silencio. No es un milagrero o un mago. Trae el Reino de Dios, viene a revelar a Dios y a hacernos participar de su vida. Pero sí quiere que quede constancia y por eso le manda al sacerdote judío con una doble motivación: mostrar el rechazo de la clase dirigente que a pesar del testimonio de las acciones de Jesús no creen; y hacerle ver al leproso que la curación trae consigo pertenecer a la comunidad.
Al releer el Evangelio puedes pensar en qué lepras hay en tu vida. Qué te mancha o te hace apartarte y sentirte excluido. Acude a Jesús con la medicina de la fe. Él te tocará y te salvará. “Señor, si quieres…”

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.