Viernes 26 de julio

Viernes 26 de julio
Santos Joaquín y Ana, padres de la Bienaventurada Virgen María

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 13, 18-23
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril.
Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ese dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.

Pistas: Jesús mismo explica la parábola que leíamos hace un par de días. Cada vez que rezas con el Evangelio te conviertes en tierra buena “que escucha la Palabra y la entiende”. Ése es el camino que estás recorriendo y ésa es la meta. Todo lo demás sólo lleva al fracaso.
¿En qué aspectos de tu vida estás siendo el borde del camino, o terreno pedregoso o con zarzas? La Palabra de Dios te invita a profundizar y esforzarte por seguir creciendo. Lo decíamos hace unos días, la Palabra siempre dará fruto si se acoge.
Sigue rezando, persevera, quita piedras, arranca zarzas y, sobre todo, estate con Jesús. Reza, conócele, escúchale, e intenta llevar a tu vida lo que aprendes. Así serás tierra buena, así darás fruto que nadie te podrá quitar.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.