Viernes 24 de enero

Viernes, 24 de enero
San Francisco de Sales, obispo y doctor

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 3, 13-19
En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él.
A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges ─Los Truenos─, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, que lo entregó.

Pistas: Jesús llama a los que Él quiere para que estén con Él. Es curioso. No llama a los mejores. No hace un casting buscando la excelencia. Llama a los que quiere. A ti, a mí, para que estemos con Él. Cada uno en un camino concreto, pero para estar con Él.
No es casual que suba a la montaña, donde suceden muchas teofanías (manifestaciones de Dios) en el Antiguo Testamento. Parece que es un lugar privilegiado para que muestre su voluntad. Es un modo de decirnos que lo que sucede ahí forma parte del plan de Dios.
A doce, los hizo compañeros suyos. Y los enviará a predicar y con poder para expulsar demonios.
Vamos a fijarnos en la misión de los doce. Predicar: anunciar la Palabra, la Buena Noticia que Jesús trae. Y, por otro lado, hacerlo con poder, expulsando al demonio. Ésta es la misión de la Iglesia: predicar, con poder y autoridad. Los discípulos de Jesús tenemos este poder ¿se está notando? En ti y en mí ¿se nota? No se predica un mensaje vacío o sólo bonito, sino un mensaje eficaz, que transforma las cosas, que vence al mal.
Por último, elige a doce. Muy distintos. Incluso entre ellos hay uno que acabará traicionando a Jesús. Les llama para que estén con Él. Ésta es la Iglesia en la que estamos los que hemos escuchado su llamada. Y, sí, hay de todo. Si esperas la Iglesia perfecta nunca caminarás. Porque de lo que se trata es de ser discípulos de Jesús, escucharle, seguirle, amarle, obedecerle… Y, como aquellos doce hombres, veremos cosas grandes.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.