Viernes 24 de abril

Viernes, 24 de abril
Semana XVI del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 13, 18-23
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ese dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.

Pistas: Hace poco tiempo leíamos y rezábamos con esta parábola. Pero la Palabra de Dios es siempre nueva si pides el Espíritu Santo e iluminas tu vida con ella.
Jesús propone cuatro modos de acoger la palabra del Reino: El que no la entiende, el inconstante, el que se deja seducir por los afanes de la vida y las riquezas, y el que es como tierra buena que la acoge y la entiende.
El ideal es ser tierra buena, pero eso requiere un trabajo y un camino. Requiere profundizar, tener constancia, luchar contra las tentaciones (las seducciones). Piensa en tu situación concreta ¿Qué tienes que trabajar en tu vida para ser tierra buena? Pídele a Jesús la luz del Espíritu Santo que te haga comprender, que haga enraizar la Palabra con la que oras cada día, que te haga perseverante…
En la tierra buena la Palabra da fruto. Es una promesa. Cada uno según su capacidad, o tal vez según la época de la vida. Pero dará fruto. Esto tiene especial importancia porque si tu vida de fe está estancada debes preguntarte qué está fallando. Si se ha vuelto gris, aburrida, meramente cumplidora… algo no va bien. Puedes también agradecer los frutos que has dado, lo que Dios hace en tu vida y a través de ti, y elegir el camino de la conversión en aquellas cosas en las que tienes que mejorar. ¿Qué te está pidiendo hoy la Palabra de Dios?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.