Viernes 22 de noviembre

Viernes, 22 de noviembre
Santa Cecilia, Virgen y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 19, 45-48
En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: Escrito está: «Mi casa es casa de oración»; pero vosotros la habéis convertido en una «cueva de bandidos».
Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

Pistas: El templo es el lugar de la presencia de Dios y el centro de la vida religiosa judía. El enfrentamiento de Jesús con sus autoridades y costumbres religiosas va en aumento. San Lucas sitúa cerca del desenlace de la vida de Jesús este acontecimiento que iba directamente contra los negocios e intereses de muchos de los que acabarán convirtiéndose en sus enemigos.
En el templo se realizaban sacrificios de animales, por tanto, había un negocio alrededor. No se usaba la moneda romana, se cambiaba a la moneda propia del templo… Así que toda la estructura para mantener estos ritos y la manera externa y vacía para muchos de vivir la fe es contra la que va Jesús.
La autoridad de Jesús parece grande, quieren acabar con Él, pero todavía no se atreven ni encuentran el modo de hacerlo porque el pueblo está pendiente de su enseñanza. Aunque esto no va a durar porque en pocos días gritarán: ¡¡Crucifícalo!!
Hoy el templo es la Iglesia, el lugar donde está Dios, donde encontrarse con Él. Piensa, no en el edificio físico, sino en la comunidad, en el grupo de personas que la forman. Puedes preguntarte qué Iglesia estás construyendo tú. ¿Serías de los que Jesús echa del templo? ¿Serías de los que negocian con las cosas de Dios? ¿O estás construyendo comunidad, ayudando a que sea lugar de encuentro con Dios?
El templo es también tu corazón, tu vida. Y puedes hacerte la misma pregunta: ¿Es casa de oración o la tengo llena de ruidos, de intereses, de ladrones que me roban la felicidad? Como venimos aprendiendo en el mensaje de Jesús, el Reino empieza dentro de ti. Ése es el lugar en que Dios quiere habitar. Y en lo pequeño, en tu propia vida, en lo cotidiano, es donde empieza todo. Déjale sacar lo que estorba, lo que no tiene que estar ahí. Y así tu corazón será un lugar de encuentro con Dios en el que puedas experimentar su gran amor.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a la vida.