Viernes 19 de julio

Viernes 19 de julio
XV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 12, 1-8
Un sábado de aquellos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado. Les replicó: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo.
Si comprendierais lo que significa «quiero misericordia y no sacrificio», no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del Hombre es señor del sábado.

Pistas: Jesús es Señor del sábado y es mayor que el Templo. Dos de las instituciones más importantes en la religión judía. Estas afirmaciones, vistas desde nuestra perspectiva creyente, son más fáciles de aceptar y de entender, porque vemos a Jesús como Hijo de Dios y leemos el Evangelio con la perspectiva de la resurrección. Sin embargo, para un judío, escuchar eso no era fácil. Jesús argumenta citando casos del Antiguo Testamento porque así hacían los judíos, pero finalmente recurre a su propia autoridad.
La clave de este texto está al final: “Si comprendiérais lo que significa quiero misericordia y no sacrificio”. La misericordia tiene que nacer del corazón y se concreta en actitudes y acciones. El cumplimiento por mero cumplimiento no sirve para nada. Piensa en las veces en que vives en lo externo, en la apariencia o el cumplimiento en vez de recorrer el camino del amor a Dios y al prójimo y la misericordia. Éste es un camino verdaderamente exigente en el que no te puedes conformar con cumplir, con un sacrificio sin alma. La enseñanza de Jesús nace de su propia experiencia de Dios y de la autoridad que Él tiene para revelar a Dios.
Alaba a Dios por enseñarnos en Jesús el camino de la misericordia, el del amor, que supera un conjunto de normas o ritos, y nos invita a transformar el corazón. Jesús no fue un teórico. Vivió lo que predicó. Por eso, el Evangelio de hoy te llama a ir a lo profundo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.