Viernes 17 de enero

Viernes, 17 de enero
San Antonio, Abad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 2, 1-12
Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos, que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la Palabra.
Llegaron cuatro llevando un paralítico, y como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Unos letrados, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: ¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados fuera de Dios?
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: ¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados quedan perdonados» o decirle «levántate, coge la camilla y echa a andar»? Pues, para que veáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados… entonces le dijo al paralítico: Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa. Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos.
Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios diciendo: Nunca hemos visto una cosa igual.

Pistas: ¿Hasta dónde estarías dispuesto a luchar por un amigo? Los del Evangelio de hoy superan dificultades, son creativos… no les importa lo que piensen de ellos, porque tienen un objetivo: llevar a su amigo ante Jesús, porque creen que Él es la solución.
Este Evangelio es la historia de personas que creen y aman. Jesús curó a muchos, pero el relato de hoy tiene algunos detalles diferentes: “Viendo la fe que tenían”. Es emocionante descubrir cómo esos amigos superan obstáculos para llegar hasta Jesús, para llevar a su amigo hasta Él. Piensa el simbolismo de esto ¿qué haces tú para llevar a los que quieres a Jesús? ¿qué puedes hacer? ¿te dejas llevar cuando estás sin fuerzas?
Jesús le perdona los pecados. Quizás ellos buscaban la curación física… El relato no nos cuenta que se sintieran decepcionados o que le dijesen “pero ¡cúralo!”. La realidad que hay detrás de esto es que Jesús tiene poder para perdonar los pecados, que Él es igual a Dios porque es el Hijo. Y el milagro de la curación física ayuda a comprender el poder de Jesús.
Al escuchar los milagros de Jesús o pensar en los milagros que siguen sucediendo hoy puede uno pensar: ¿Por qué algunas personas se curan y otras no? Esto es un misterio. Pero, viéndolo con perspectiva, el verdadero milagro es la salvación que Jesús trae. Las curaciones de Jesús son por un tiempo, porque al final llegará la muerte. Pero la salvación es para ahora y para la eternidad. El perdón de los pecados, la vida nueva que trae Jesús, es para siempre. Como el paralítico del Evangelio, que lo que más necesitaba fue lo primero que le dio Jesús: el perdón y la salvación. La curación física sirvió para que los demás tuvieran fe y pudieran conocer quién es Jesús. Y ¿qué puede haber más grande que descubrir esto y ayudar a las personas que queremos a que lo puedan conocer? ¿qué puede haber mejor que experimentar la salvación de Dios y ayudar a otros a experimentarlo?
“Nunca hemos visto una cosa igual”. Y ¿nosotros? ¿podemos decir esto? ¿nuestra fe es grande como para hacer que sucedan estas cosas? Sólo hay que buscar a Jesús y arriesgarse.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.