Viernes 15 de febrero

Viernes 15 de febrero
V semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 7, 31-37
En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis.
Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. El, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: Effetá (esto es, «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad.
Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

Pistas: ¿Cómo cura Jesús? ¿Cómo salva? ¿Desde lejos? No, Jesús se acerca al que lo necesita, le toca, y no sólo le sana, sino que le devuelve la dignidad.
Vamos a fijarnos en algunos detalles. Jesús lo aparta de la gente. A veces para poder encontrarse con Jesús es necesario apartarse, salir del ruido, encontrarse a solas con Jesús.
Este hombre ni oía, ni podía hablar. El encuentro con Jesús le devuelve la capacidad de comunicarse –oír y hablar-. Qué bonito descubrir que Jesús ha venido a hacernos capaces de salir de nosotros mismos. Y lo hace, acercándose, entrando en aquello que está mal.
Si necesitas a Jesús, acércate a Él. Da igual que te sientas extranjero, como aquel hombre al que Jesús cura hoy en tierra extranjera. No importa en qué situación te encuentres o cómo te sientas. Si necesitas a Jesús, búscale y acércate a Él.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración