Viernes 13 de marzo

Viernes, 13 de marzo
II semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 21, 33-43. 45-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo, diciéndose: «Tendrán respeto a mi hijo.»
Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: “Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.» Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.
Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente»? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.

Pistas: El enfrentamiento entre Jesús y las autoridades religiosas y políticas judías va creciendo. En esta parábola les acusa de apropiarse lo que no es suyo (los labradores). Rechazan a los que el dueño de la viña (el Padre) había enviado, es decir, a los profetas. También rechazan al hijo, que es Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre. Lo matarán. Pensarán que así vencen y que van a salirse con la suya.
Han perdido la perspectiva. No les importa Dios, sólo la viña y sus intereses (los Evangelios de estos días nos insistían en este tema). Por sus propias palabras los podrían acusar cuando acaben con Jesús: “hará morir de mala muerte a esos malvados…”. Sin embargo, Jesús les dará hasta el final la oportunidad para cambiar de idea y reconocer quién es, aunque ellos no lo aceptan. Su mensaje los pone al descubierto y ven amenazado el poder que ejercen sobre el pueblo.
Jesús resucitará. Creen que le vencen, que lo quitan del medio. Pero precisamente ahí, en su entrega por amor, en la cruz, en la muerte, en ser la piedra desechada, todo se hace nuevo. Porque Jesús resucitado es la piedra angular. Y todo tiene sentido porque Él está vivo, la muerte vencida, el mal derrotado.
Jesús hace nuevas las cosas. Hay que entender este cambio de perspectiva. Pero los judíos no fueron capaces de hacerlo y al final el cristianismo (que comenzó siendo una corriente dentro del judaísmo) tiene que convertirse en algo distinto.
Nosotros tenemos que ser el pueblo que da fruto, que vive el Reino como Jesús lo anunció. Por eso este tiempo de cuaresma es tan importante para los cristianos. Porque nos tiene que hacer revisar nuestra vida personal y comunitaria. ¿Soy ese pueblo que da gloria a Dios, que acoge al Hijo, que da fruto a su tiempo…? ¿o soy los criados interesados, que abusan, que buscan su interés, que no les importa Dios ni la verdad?
Da igual lo que diga el mundo, da igual que Jesús sea rechazado, que le demos la espalda… Él es la piedra angular, el único que puede sostener y darle sentido a tu vida, a la Iglesia y al mundo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.