Viernes 13 de julio

Viernes 13 de julio
San Enrique

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 10, 16-23
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre: el que persevere hasta el final, se salvará.
Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Creedme, no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del Hombre.

Pistas: Las primeras comunidades cristianas (y por desgracia muchos cristianos hoy en día) necesitaban escuchar tras la resurrección de Jesús estas advertencias y promesas suyas. Y Mateo las recoge en su Evangelio.
Jesús nunca engañó a nadie. Avisa a los que le siguen de las dificultades que van a venir y que la clave para resistirlas será la fuerza del Espíritu Santo y la perseverancia.
Fíjate en la frase: “Sagaces como serpientes y sencillos como palomas”. Encierra una gran profundidad. Seguir a Jesús no significa ser bobalicones, caer en un buenismo vacío, actuar sin cabeza… Nada de eso. Hay que ser astutos, poner todas las capacidades, fuerzas, medios. Pero a la vez desde la sencillez, porque así es el Evangelio de Jesús. Sin dobles intenciones, sin apariencias ni triunfalismos… La verdad basta, no necesita artificios.
Ante las dificultades el camino es perseverar y dar testimonio. Incluso huir a otra ciudad ante las persecuciones. Pero nunca renegar de la fe. Nunca desconfiar de las promesas de Jesús. Porque puedes estar seguro de que este camino siempre acaba bien, y que si perseveras, te salvarás.
Releyendo el Evangelio hazte la pregunta ¿cómo actúas en la sociedad? ¿cuál es tu actitud ante las dificultades? Y reza pidiendo el Espíritu Santo, la fuerza y los dones para perseverar en el testimonio en las situaciones concretas de tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.