Viernes 10 de agosto

Viernes, 10 de agosto
San Lorenzo, diácono y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 12, 24-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»

Pistas: Caer en tierra y morir para dar fruto. Si la semilla quisiera estar en lo alto, si quisiera estar en el cielo, nunca podría dar fruto. Es necesario ser humilde, darse cuenta lo que uno es, caer a tierra (como cuando te arrodillas ante Dios) y morir. ¿Morir a qué? A amarse a uno mismo. Esto hay que entenderlo bien (porque los mandamientos nos mandan amar al prójimo como a uno mismo, nos mandan amarnos).
Vamos a explicarlo un poco. Aquí el amarse a uno mismo que Jesús rechaza es ponerse en el centro a uno mismo y sus deseos. Piensa, por ejemplo, en un padre que se ponga a sí mismo y sus deseos por delante de sus hijos y de su esposa ¿Podrá ser buen padre y buen marido o será un egoísta, irresponsable y hará daño a los que dice querer? O un estudiante, o un trabajador que pone por delante lo que le apetece antes que lo que debe hacer.
Morir a uno mismo es exigente, es duro, requiere disciplina y esfuerzo. Pero da fruto y es posible con la fuerza del Espíritu Santo. Jesús dice que el camino para poder hacer esto es aborrecerse a uno mismo, es decir, rechazar todo egoísmo y tentación mentirosa de falsa felicidad siguiendo los deseos y las pasiones.
El camino para lograrlo es seguir a Jesús y vivir en el amor como Él enseña. Él ha ido delante, Él va delante. En su palabra te enseña cada día qué hacer, cómo vivir, te enseña a vivir como discípulo suyo. Y esto hará que tu vida no sea estéril sino que dé mucho fruto.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.