Viernes 1 de mayo

Viernes, 1 de mayo
San José Obrero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 13, 54-58
En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: ¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? Y desconfiaban de él. Jesús les dijo: Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta. Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

Pistas: La liturgia nos presenta hoy este Evangelio al celebrar la fiesta de San José obrero. La gente no es capaz de ver más allá del hijo del carpintero. Desconfían de Él. Dicen que conocen a su familia (sus hermanas y hermanos quiere decir sus parientes) pero no saben la historia de María y de José. Ése hombre valiente que se fía de Dios y de María. Que lucha por su familia, aunque sus proyectos y sus planes cambien. Que es capaz de descubrir la voluntad de Dios y gracias a eso se convierte en el hombre que enseña al Hijo de Dios a ser hombre. Que le cuida y le protege. Un hombre de fe, que ama a Dios y ama a su esposa y a su familia.
San José obrero acerca a nuestra vida cotidiana la llamada a la santidad. ¿Cuánto has luchado y luchas por tu familia? ¿cuánto has visto luchar a tus padres por ti? ¿Cuántas incertidumbres hay ahora mismo en tu vida? San José sabe mucho de incertidumbres. El Hijo de Dios creció en una familia llena de luchas y dificultades.
A Dios no les ajena nuestra existencia. Es el Dios de la esperanza, el que vence al mal y al pecado, el que hace nuevas las cosas. Y también el que sabe qué es ser hombre, luchar, amar y seguir a pesar de las dificultades.
Hoy el Evangelio nos habla de cómo comprender a Jesús, de recorrer el mismo camino que recorrió San José, fiarse de Dios, dejarse sorprender… Y la fe te abrirá los ojos y te permitirá ver las maravillas de Dios en ti y en la de los tuyos.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.