Viernes 1 de febrero

Viernes 1 de febrero
III semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 4, 26-34
En aquel tiempo, decía Jesús a las turbas: El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche, y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.
Dijo también: ¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después, brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.
Con muchas parábolas parecidas les exponía la Palabra, acomodándose a su entender.
Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Pistas: El Reino de Dios trae una fuerza en sí mismo que lo hace poder crecer cuando es sembrado. No depende de los esfuerzos, ni de los méritos, ni de las fuerzas humanas. Es verdad que hay que acoger la semilla, que hay que ser tierra buena (recuerda la parábola del sembrador). Pero, si se acoge el Reino de Dios, sin que se sepa cómo, ésta crecerá y producirá su fruto. Es una fecundidad gratuita.
Nosotros enseguida nos cansamos de esperar, queremos ver los frutos ya. Pensamos muchas veces: «Ahora que somos buenos, ahora que estamos haciendo las cosas de éste o de aquél modo…». Pero Jesús nos invita a contemplar la fuerza y el poder del Reino, de la salvación, de Dios. Dios nos la regala, es gratuita, pero transformadora.
Parece insignificante -como la semilla de mostaza-, pero brotará y crecerá. Y será tan grande que servirá de cobijo y protección. Y todo comienza en lo pequeño, en lo que parece sin importancia. En lo que llega sin hacer ruido, sin aspavientos, pero es capaz de cambiarte en lo profundo.
Y nuevamente la coletilla: a los discípulos se lo explicaba. Y es que esto sólo se puede entender yendo con Jesús, sólo caminando a su lado como haces cada día al orar con el Evangelio. Deja que ilumine tu vida hoy Jesús con estas parábolas. ¿Qué te quiere decir?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.