Sábado 9 de junio

Sábado 9 de junio
Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 2, 41-51
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: -«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó: -«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Pistas: María conservaba todo en su corazón. ¡Qué sorprendente imaginar la vida de Jesús! Cómo va Él mismo y los que le rodean descubriendo quién es.
La encarnación es algo veraz. La humanidad de Jesús no es un disfraz. La revelación de Dios ha sucedido en un hombre llamado Jesús, que es el Hijo de Dios, que nació de María Virgen desposada con José y creció en la familia que ellos formaron. En una religión, la judía, en una cultura y situación histórica concretas. …Y en la historia de ese hombre sucede el milagro, el acontecimiento más grande que podíamos soñar y que ha cambiado la misma historia de la humanidad.
Por eso, la actitud que nos presenta este Evangelio es la de María. Si ayer la liturgia nos hacía mirar al Sagrado Corazón de Jesús, hoy nos hace contemplar el Inmaculado Corazón de María. Un corazón en el que se guardaban las cosas de Dios, las que la sorprendían y asombraban. Un corazón en el que el pecado no tenía cabida.
Te invito a que pongas en tu corazón esta pregunta: ¿Quién es Jesús? O este deseo: conocer a Jesús. A veces cuesta entenderle, reconocerlo, descubrir quién es y dónde está. Incluso a veces parece que se ha ido… Pero Jesús no te abandona nunca. Quizás no te dé una respuesta inmediata o rotunda, pero no hay duda de que Él es nuestra familia, es el camino al Padre (a Dios). Y caminará con nosotros.
Este Evangelio te invita a pasar las cosas de la cabeza al corazón. Y, si quieres, a ir guardando ahí, como un tesoro, todo lo que te ayuda a conocer quién es Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.