Sábado 9 de febrero

Sábado 9 de febrero
IV del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 6, 30-34
En aquel tiempo, los Apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. El les dijo: Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.
Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Pistas: Jesús y sus discípulos más cercanos anuncian incansablemente el Evangelio. E intentan retirarse a descansar. No lo consiguen porque la gente los busca. La reacción más normal sería el agobio, el hartazgo, por no poder descansar. Pero Jesús siente lástima, porque le necesitan, “y se puso a enseñarles con calma”.
Hoy nos encontramos con dos aspectos. Por un lado, la sed de Dios, la búsqueda, la necesidad de salvación de aquellos que tratan de encontrar a Jesús. Por otro, la fatiga, el cansancio, la dedicación de Jesús y la que enseña a sus discípulos. Jesús entrega su vida, su tiempo, sus fuerzas. Explica que no hay descanso para Él ni para los que le siguen, porque el trabajo es inmenso. Pero también nos dice que entiende que necesitamos reponer fuerzas, y tendrá una “barca” preparada para darnos un respiro, para que no nos desfondemos y no perdamos la ilusión ni las fuerzas.
Piensa cuál es tu lugar en la Iglesia, si estás buscando o estás sirviendo, qué responsabilidad tienes. Si buscas, no tengas miedo: encontrarás. No desesperes, no quedarás como oveja sin pastor.
Si estás sirviendo: ¿Cuál es tu actitud ante los que necesitan encontrar a Jesús? ¿qué haces para que otros puedan dejar de andar como ovejas sin pastor? Recuerda lo que nos enseña la Eucaristía al partir el pan, en cada pedazo se entrega Cristo totalmente. Así es la vida de los que le sirven, partida y entregada. Pero no de cualquier manera, sino con todo el ser, como hace Jesús. Porque sólo desde la entrega total se puede entender la gran noticia que Jesús nos anuncia.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.