Sábado 31 de agosto

Sábado, 31 de agosto
XXI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 25, 14-30
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados; y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.
El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.
En cambio el que recibió uno, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco. Su señor le dijo: Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu Señor.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos. Su señor le dijo: Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor: como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.
Finalmente se acercó el que había recibido un talento y dijo: Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo. El señor le respondió: Eres un empleado negligente y holgazán, ¿con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses.
Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas: allí será el llanto y el rechinar de dientes.

Pistas: ¿Y qué hubiera ocurrido si alguno de los que negocian con lo que le dio el señor hubiera fracasado? Pues nada, porque es imposible fracasar. La gracia de Dios, los dones de Dios, dan fruto siempre y tienen un premio asombroso. Tal vez haya que luchar mucho, convertirse, caerse y levantarse… pero al final dará fruto. La única manera de que esto no suceda es enterrar lo que Dios te quiere regalar y dedicarte a tus asuntos. ¿A qué dedicó el tiempo el que tuvo miedo y enterró el talento? Los otros emplearon su tiempo y esfuerzo en trabajar con lo que tenían. Cada cual tuvo un fruto distinto, pero el elemento en común es que acogieron lo que les dieron y trabajaron.
“Al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene”. Esta frase parece tremendamente injusta y sorprendente en boca de Jesús. Pero lo que nos promete es que con Él hay plenitud y lejos sólo la oscuridad del pecado y la desesperanza del sinsentido… Por eso, si acoges la gracia de Dios, si haces fructificar lo que Dios te regala, cada vez tendrás más porque la gracia de Dios da fruto. Porque cada vez profundizarás más en tu relación con Dios y te llenarás más del Espíritu Santo. Incluso si te caes, te levantarás por su misericordia. Pero si eliges enterrar la fe, vivir lejos de Dios, andar sólo a tus cosas… acabarás por perder hasta lo que crees tener.
Este Evangelio te pone ante una elección: poner a actuar la gracia de Dios en tu vida o enterrarla.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.