Sábado 30 de mayo

Sábado, 30 de mayo
VII semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se habla apoyado en su pecho y le habla preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?» Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?»
Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?»
Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.

Pistas: “¿A ti qué?” Termina la Pascua… y la tentación que tenemos tantas veces es mirar a nuestro alrededor y olvidarnos de la verdad que hemos estado celebrando 50 días: Jesús ha vencido, está vivo y resucitado. Te ama, te perdona, te salva. Te da el Espíritu Santo y sus dones. Y en todo lo que Jesús ha vencido tú eres vencedor por la fe en Él. Así que: ¿A ti qué?
¿A ti qué? Tú sigue a Jesús. Te entran dudas: ¿Y esa situación? ¿y aquello otro? ¿y por qué este…? Y ¡tanto mal y pecado! ¡cuánta mentira y egoísmo! ¡cuánto sufrimiento!… Pero: y ¿a ti qué? Tú sigue a Jesús.
Y si lo sigues, como hemos leído estas semanas, tendrás salvación, serás libre, tendrás vida, tendrás paz, harás obras como las de Jesús y mayores. Si le miras a Él, si le sigues, traerás su Reino a tu vida y a este mundo. Si le sigues a Él, el mal cada vez tendrá menos espacio en ti, en tu familia, en tu comunidad, en la sociedad y en el mundo.
Cristo está resucitado. Él te ha dado una nueva perspectiva, ha ampliado tus horizontes, te ha enseñado a vivir de otra manera, te ha mostrado el camino. ¿Qué harás tú? ¿le seguirás?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.