Sábado 28 de julio

Sábado, 28 de julio
XVI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 13, 24-30
En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga, apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña? Él les dijo: Un enemigo lo ha hecho. Los criados le preguntaron: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? Pero él les respondió: No, que podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega, y cuando llegue la siega diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.

Pistas: Dios ha sembrado buena semilla en la humanidad, ha enviado a su Hijo Jesús, su obra y palabra, y ha dado el Espíritu Santo que nos transforma en buena semilla. Pero en el mundo, y también en la Iglesia (la que continúa la obra de Jesús de hacer presente el Reino de Dios), hay cizaña que nace de la semilla del Enemigo (recuerda la parábola de ayer: Dios siembra la Palabra, hoy nos dice Jesús que el mal también siembra).
Si preguntas a un agricultor, te dirá que al principio es imposible distinguir las malas hierbas y las buenas. Hay plantas que parecen trigo, pero serán cizaña; y al revés. Crecen juntas y si arrancas una, dañas la otra. Entonces ¿a qué atenerse? ¿qué hay que hacer? ¿hay que permitir el mal? Jesús enseña muchas veces que el camino es en lo personal convertirse día a día y en la comunidad amar y vivir en la verdad, vivir en la Gracia y dar fruto. A pesar de que a veces la presencia de cizaña lo haga difícil. Si esperas a la Iglesia o a la comunidad perfecta, nunca las encontrarás.
Es una enseñanza muy bonita e importante la del Evangelio de hoy, y aplicable a tu vida de discípulo ¿Miras a los demás clasificándolos? Hay que crecer y dejar crecer a los que te rodean. Así es la Iglesia: santa (llena de trigo que da fruto) y pecadora (con cizaña que sembró el enemigo). La Iglesia en la que hay que tener paciencia y esperar a conocer por los frutos. Por eso esto sirve también para la vida eclesial. Tu labor no es señalar la cizaña, sino ser trigo.
Por último, el destino de la cizaña es terrible, será quemado. Pero el trigo finalmente dará su fruto.
Ahora relee el Evangelio pensando en tu situación personal y en tu vida eclesial, tu comunidad o parroquia. ¿Qué te dice el Evangelio de hoy?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.