Sábado 26 de agosto

Sábado 26 de agosto
Semana XX del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 23,1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente y a los discípulos: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame “Rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “Rabbí”, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie “Padre” vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar “Guías”, porque uno solo es vuestro Guía: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

Pistas: La cátedra de Moisés es la autoridad para enseñar la ley de Dios. Los que la ocupan, la enseñan pero no la viven. Y Jesús quiere enseñar cómo han de vivir los puestos de autoridad sus discípulos.
Hoy el Evangelio puede servirnos para reflexionar sobre dos aspectos. Primero, cómo me comporto yo ante la autoridad. Podemos concluir de las palabras de Jesús, que aunque en la Iglesia algunas veces personas hipócritas, que anuncian una cosa y viven otra, ocupan puestos de responsabilidad, eso no debería servirnos de excusa. Jesús dice: “observad todo lo que os digan, pero no imitéis su conducta”. Porque, para mal o para bien, no son las personas: es Cristo a quien seguimos. Ni al cura que me cae bien y es muy santo, ni a la persona a la que admiro por su fe, ni siquiera al Papa Francisco: sólo Cristo es quien salva. Existe un doble peligro: perdernos el regalo de la fe por personas que no están viviendo lo que anuncian, es decir, por el pecado de los demás. Y, por otro lado, la idolatría de las personas que nos fallarán y pecarán y se equivocarán como nosotros. Sólo Cristo salva.
Segundo aspecto: si tienes responsabilidad en la Iglesia (en tu parroquia, en tu comunidad, en tu familia, en tu grupo de amigos), el camino para ser grande, para ser maestro, para ser guía… es servir, poner a Jesús en el centro, descubrir que sólo Él es grande, sólo Él es el Maestro y sólo Él es el guía.
Puedes concretar todo esto en tu vida haciendo un examen de conciencia y preguntándote en qué te pareces a los fariseos y escribas que buscaban su propia gloria y en qué al ideal que propone Jesús: servir y ser humilde. Jesús es el camino, la verdad y la vida. Fíate de Él, de su ejemplo y enseñanza. No de la institución, las personas, ni tú o yo. Sólo Él, sólo Cristo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

(Hoy os envío un enlace a una canción que igual os ayuda a rezar… https://www.youtube.com/watch?v=4VBWzviKXVY y aquí la podéis descargar https://www.dropbox.com/s/o0akne9bzzs8el4/Seth%20Condrey%20%20%20%C3%89l%20es%20Cristo%20%28He%20is%20Jesus%29%20%20%20North%20Point%20En%20Vivo%202017.mp3?dl=0 )