Sábado 22 de septiembre

Sábado 22 de septiembre
XXIV tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 8, 4-15
En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron.
Otro poco cayó en terreno pedregoso, y, al crecer, se secó por falta de humedad.
Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena, y, al crecer, dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, que oiga.
Entonces le preguntaron los discípulos: ¿Qué significa esa parábola? Él les respondió: A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la Palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la Palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.
Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran.
Los de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la Palabra, la guardan y dan fruto perseverando.

Pistas: El Evangelio de hoy se presta para poner en práctica lo que has ido aprendiendo en este tiempo al rezar con la Palabra.
Primero, entiende bien la parábola de Jesús: ¿A quién la dirige? ¿Qué significa cada elemento? La semilla es la palabra, los distintos terrenos y elementos simbolizan las dificultades para acoger la palabra y que ésta dé fruto: la fe y la salvación. ¿Cómo es el fruto de la tierra buena? La palabra da fruto de por sí, la tierra sólo tiene que ser tierra.
Luego, aplícala a tu vida: ¿a qué terreno te pareces más? ¿en qué situación estás? Tal vez tengas algo de tierra buena pero las zarzas o las piedras aparezcan de vez en cuando ¿Quién puede arrancar las zarzas, quitar las piedras? Al leer las palabras de Jesús, piensa en tu vida, llama a las cosas por su nombre y deja que la luz del Espíritu Santo te ayude a orar. Descubre si quieres ser tierra buena. El discípulo sólo tiene que ser discípulo, seguir a Jesús con la fuerza del Espíritu Santo. ¿Quieres dar fruto? ¿Qué haces para lograrlo?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.