Sábado 21 de noviembre

Sábado, 21 de noviembre
Presentación de la Bienaventurada Virgen María

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 20, 27-40
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección y le preguntaron: Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano». Pues bien, había siete hermanos el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último, murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.
Jesús les contestó: En esta vida hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos, no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección.
Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos sino de vivos: porque para él todos están vivos.
Intervinieron unos letrados: Bien dicho, Maestro. Y no se atrevían a hacerle más preguntas.

Pistas: Es Dios de vivos.
Si miras en lo profundo de tu corazón ¿qué encuentras? Inconformismo, ganas de más, insatisfacción. Quieres más felicidad, más sentido a tu vida. Aunque estés bien, siempre falta algo. Y si te quedas parado y te conformas, poco a poco la tristeza va apareciendo en tu vida. Buscamos más, queremos más… Y queremos vivir para siempre. Casi no entendemos que se pueda dejar de existir.
Pero, por otra parte, no somos capaces de imaginar cómo será la vida eterna, qué habrá después. Jesús nos da pistas sobre el cómo y el qué. Él irá delante, resucitaremos como Él, estaremos por la eternidad junto a Dios, seremos los mismos pero no lo mismo, no existiremos del mismo modo. Será un lugar de comunión con Dios y entre nosotros, la creación entera será librada del mal, del sufrimiento, del pecado. Nos garantiza que va a prepararnos sitio y estaremos con Él. Y no son palabras, sino que su muerte y resurrección son el acontecimiento que cambia todo y hace nuevas las cosas.
Celebremos que nuestra fe tiene sentido, porque Dios es Dios de vivos. Dios es vida en todo el alcance de esa Palabra. La vida que da el Espíritu Santo, la vida que encuentras en Jesús que es el camino a Dios, la vida libre de la esclavitud del pecado, la vida llena de amor, bienaventurada en cualquier situación, vida que vence a la cruz y desemboca en la eternidad. ¿Quieres vida?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.