Sábado 21 de diciembre

Sábado, 21 de diciembre
III semana de adviento

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Profecía de Sofonías 3, 14-18a
Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás.
Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.»

Pistas: Regocíjate, alégrate, gózate. Con todo el corazón, con todo el ser. Porque se ha cancelado tu condena. El Señor está en medio de ti. Ya no debes temer, no desfallezcas. Dios salva. Dios se alegra en ti. Te ama. ¡Qué grandes las promesas de Dios! Pero ¿para quién son?
Dice el Evangelio de Lucas: “María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.» Son para la Virgen María, para Isabel, para Juan Bautista.
¡Qué grandes las promesas de Dios! ¿para quién son? ¿quién es Israel? ¿quién es Jerusalén? Son tu familia, la Iglesia, tu parroquia, tu comunidad. Y también eres tú. Son para ti. Tu tristeza se convertirá en alegría, en gozo, en júbilo. Tu culpa y tu condena quedan perdonadas. El Señor reinará y, con Él, el miedo y la flaqueza que te hacen desfallecer serán vencidos. Porque Dios lucha contigo y te salva. No sólo eso, sino que se goza y se complace en ti. Te ama. Y hace fiesta contigo.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida