Sábado 2 de noviembre

Sábado, 2 de noviembre
Conmemoración de todos los Fieles Difuntos

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 23, 44-46. 50. 52-53
Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.» Y, dicho esto, expiró.
Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no hablan puesto a nadie todavía.

Pistas: Así termina la vida de Jesús. Con la muerte y el sepulcro. Y así termina la de todos los hombres. La muerte parece el final de todo.
Pero no fue así. La muerte no pudo con Jesús. El sepulcro quedó vacío. Jesús resucitó y todo cambió. Por eso, hoy convertimos nuestra tristeza por los que no están físicamente con nosotros en esperanza. Porque Jesús ha vencido a la muerte.
La lectura de hoy termina en el sepulcro. Pero con Jesús todo es distinto. Él hace nuevas todas las cosas. Jesús está vivo y Él es tu vida. Él es la vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.