Sábado 19 de septiembre

Sábado, 19 de septiembre
XXIV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 8, 4-15
En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo.
Entonces les dijo esta parábola: Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena, y, al crecer, dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, que oiga.
Entonces le preguntaron los discípulos: ¿Qué significa esa parábola? Él les respondió: A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.
El sentido de la parábola es éste: La semilla es la Palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la Palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la Palabra, la guardan y dan fruto perseverando.

Pistas: “A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino”. Pero ¿Jesús no quiere que todos se salven, que todos entiendan, que puedan entrar en el Reino? ¿Por qué dice: “para que viendo no vean y oyendo no entiendan”?
Sólo se puede entrar en el Reino pasando por Jesús, siendo discípulos suyos. Sólo se puede ir profundizando en lo que enseña Jesús estando con Él. Finalmente descubrirán que no son sólo ideas sino una relación. Estar con Jesús, seguirle, aprender de Él. A través de Él conocer al Padre y llenarnos del Espíritu Santo. Por eso, sólo pueden conocer los secretos del Reino los que son discípulos, porque sólo ellos pueden asomarse a través de Jesús a este misterio.
Por otra parte, la parábola del sembrador nos puede hacer reflexionar sobre cómo acogemos la Palabra de Dios. La meta es ser tierra buena, pero a veces hay que trabajarse y también dejar que Dios nos trabaje: que nos dé profundidad para que no nos quedemos al borde del camino, que quite piedras y arranque zarzas.
Puedes pensar cuáles son tus piedras y tus zarzas y pedirle a Dios que las arranque. También puedes pedirle que te dé los instrumentos necesarios para afrontar esos obstáculos del camino. Y tal vez descubras que necesitas confesarte. Busca con quién y hazlo. Abre tu corazón a Dios, porque la tierra buena se trabaja, la semilla es regalo, el ser tierra buena también… Pero quitar las piedras y las zarzas requiere que te dejes hacer, que abras la puerta a Dios reconociendo tus fallos y mostrándote abierto a acoger su gracia.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te de dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.