Sábado 19 de octubre

Sábado 19 de octubre
San Pedro de Alcántara, presbítero. Santos Juan de Brebéuf e Isaac Jogues, presbíteros y compañeros mártires. San Pablo de la Cruz, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 12, 8-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del Hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios.
Al que hable contra el Hijo del Hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

Pistas: El Espíritu Santo es el don (regalo) de los dones, es la promesa de Jesús, el que continuará su obra llevando a plenitud todo lo que Él ha anunciado y habitará en el corazón de sus discípulos. Es el que realiza la salvación de Dios, actuando en el interior del hombre, fortaleciéndole y dándole sus dones y la vida de Dios.
Por eso, rechazar el Espíritu Santo es rechazar a Dios mismo y la salvación que regala. Es lo mismo que rechazar la acción salvadora de Dios. Es tener a Dios y no querer verlo, tener la luz encendida y cerrar los ojos para no ver. Es no dejarse amar y cerrarse.
Jesús promete que Él nunca abandona a los suyos, y que si alguna vez le eres infiel podrás encontrar perdón. Pero necesitas querer acogerlo. Si rechazas al Espíritu Santo, si rechazas su amor, te quedarás sin experimentarlo, por mucho que quiera hacer Dios por ti.
Las palabras finales que recuerda el Evangelio de hoy tuvieron que suponer una gran fortaleza y consuelo para los primeros cristianos, y para tantos perseguidos. No estás solo, el Espíritu Santo te guía y te enseña. También a ti en tus dificultades y luchas.
Hoy el Evangelio te invita a decidir: ¿te pones de parte de Jesús? ¿te dejas llenar y guiar por el Espíritu Santo? No te preocupes, no tengas miedo, Dios está contigo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.