Sábado 18 de julio

Sábado, 18 de julio
XV Semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 12, 14-21
En aquel tiempo, los fariseos, al salir, planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos le siguieron. El los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.
Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones».

Pistas: ¿Cómo es el Mesías? ¿Cómo es Jesús? No tiene nada que ver con una idea triunfalista, o de un líder político o un revolucionario.
Jesús no hace un grupo de partidarios para luchar o conspirar contra sus enemigos. Sólo le importa cumplir la voluntad del Padre y hacer presente el Reino de Dios. Cuando tiene que marcharse a otro sitio para seguir su misión, lo hace. Cuando tenga que ir a Jerusalén y dar la cara, también lo hará.
Ése es Jesús, el que habían prometido los profetas, en quien se cumplen las promesas del Antiguo Testamento de un modo sorprendente.
Puedes aprovechar este Evangelio para asomarte al misterio de Jesús, adorarle, alabarle por quién es. Ha venido a curar, a salvar, a anunciar la justicia de Dios (la salvación de Dios), a traer esperanza sin romper al que está herido o hacer caer al que vacila.
Quieren acabar con Él. Y tienen la ilusión de haberlo logrado, pero Jesús está vivo y te invita a encontrarte con Él y aprender su modo de hacer las cosas. Fíjate en que a pesar de las.conspiraciones de los fariseos muchos siguen a Jesús y encuentran en Él salvación. En cambio, los demás se quedan encerrados en un mundo de conspiraciones y maldad.
Y tú… ¿decides seguir a Jesús? Si ya lo has decidido ¿eliges seguirle como su discípulo y aprender su estilo de vida?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.