Sábado 17 de agosto

Sábado, 17 de agosto
XIX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 19, 13-15
En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos les regañaban. Jesús dijo: Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el Reino de los Cielos. Les impuso las manos y se marchó de allí.

Pistas: ¿Cuántas veces añoramos la sencillez y la paz de la infancia? Qué sensación más maravillosa saberse querido incondicionalmente, protegido, estar seguro de que alguien cuida de ti y así nada malo puede pasar. Y si uno se equivoca o no sabe hacer algo ahí están los padres dispuestos a perdonar y ayudar.
Qué descanso hacerse como un niño. Pero a nosotros tantas veces nos gusta controlar todo, tener razones… Tantas veces se nos complica la vida, la mente, el corazón… y ya no somos capaces.
El Evangelio de hoy te dice que si te haces como un niño, si acudes a Dios con la confianza de un hijo que se acerca a su padre, Él te abrazará, te ayudará, te amará, te perdonará… Si te sientes lejos, tal vez Dios te esté pidiendo que vuelvas a Él y te dejes abrazar por Él.
En la escena de hoy también están los discípulos, que en vez de ayudar a que los niños se acerquen a Jesús, ponen obstáculos. ¿Alguna vez eres tú como ellos? ¿Pones dificultades para que otros se acerquen a Dios porque los ves pequeños, indignos, son ruidosos o demasiado simples? Si hay algo de esto en ti, o en tu parroquia o comunidad, la Palabra de Dios te dice hoy que no se lo impidas. Te invita a crear una Iglesia en la que ayudes a que las personas puedan acercarse a Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.