Sábado 16 de febrero

Sábado 16 de febrero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 8, 1-10
Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos.
Le replicaron sus discípulos: ¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos? Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos contestaron: Siete.
Mandó que la gente se sentara en el suelo: tomó los siete panes, pronunció la Acción de Gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.
Tenían también unos cuantos peces: Jesús los bendijo, y mandó que los sirvieran también.
La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil.
Jesús los despidió, luego se embarcó con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.
Pistas: Jesús ama a las personas. Teme que aquellos que le siguen desfallezcan y les da alimento. Pero lo saca de donde parece imposible hacerlo. Unos pocos panes y peces que tenían sus discípulos y que le dieron.
Fíjate en el detalle, Jesús no lleva sus panes o sus peces, coge los que tienen sus discípulos, los que éstos le dan. Pronunció la Acción de gracias, los partió y los dio.
Tiene esta lectura una clara conexión con la Eucaristía. Probablemente las comunidades en las que se escribe el Evangelio de Marcos usaran este texto para hablar de la Eucaristía. Fuerza para el camino, alimento que no deja desfallecer. Sobreabunda. No se agota nunca.
Jesús se convertirá en ese pan que alimenta y da vida, que fortalece para no desmayar por el camino. Los pobres discípulos damos lo que tenemos, pero Jesús lo reparte multiplicado.
Lee este Evangelio pensando en tu vida, en tu comunidad o parroquia, en la Eucaristía a la que vas o celebras ¿Qué te dice el Señor hoy en su Palabra? ¿Les sacia la Palabra de Dios?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.