Sabado 15 de diciembre

Sábado 15 de diciembre
II semana de Adviento

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Eclesiástico 48, 1-4. 9-11
Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido.
Les quitó el sustento del pan,
con su celo los diezmó;
con el oráculo divino sujetó el cielo
e hizo bajar tres veces el fuego.
¡Qué terrible eras, Elías!;
¿quién se te compara en gloria?
Un torbellino te arrebató a la altura;
tropeles de fuego, hacia el cielo.
Está escrito que te reservan para el momento
de aplacar la ira antes de que estalle,
para reconciliar a padres con hijos,
para restablecer las tribus de Israel.
Dichoso quien te vea antes de morir,
y más dichoso tú que vives.

Pistas: Nos cuenta el Evangelio de Mateo que los discípulos le preguntan a Jesús: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?» Él les contestó: «Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos.» Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan, el Bautista.
Elías es uno de los grandes personajes del Antiguo Testamento. Gracias a él y su grupo pervive la fe en Yahveh en una época muy difícil en la que el pueblo estaba perdiendo su identidad y asumiendo costumbres, ritos y creencias cananeas en el ídolo Baal. Elías predicó por primera vez el monoteísmo a ultranza. Luchó contra la idolatría. Y contra la mera obligatoriedad de cumplir unos ritos, algo propio de la religión cananea, un culto vacío.
Era un profeta poderoso. Anunció tres años de sequía y así fue. Retó a los sacerdotes de Baal a que el dios que hiciese bajar fuego del cielo sobre unos sacrificios de animales sería el verdadero. Ellos lo intentaron todo y nada sucedió. Elías mandó echar agua sobre la leña, oró a Dios y bajó fuego del cielo.
Jesús habla de Juan el Bautista con ese mismo celo, fuerza y pasión. Pero Juan le señala a Él: «El que viene detrás de mí, os bautizará en el Espíritu Santo y el fuego…» (Mateo 3,11).
La palabra, el fuego, la vida, nos hace pensar en la resurrección de Jesús, la reconciliación entre los hombres y el restablecimiento del pueblo de Dios. Todo anunciado por Elías y después por Juan Bautista. Y se cumple en Jesús de un modo asombroso…
Todo en este Adviento te dice de mil maneras distintas: Acércate a Jesús, verdadero hombre y verdadero Dios.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración