Sábado 11 de mayo

Sábado 11 de mayo
III semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 6, 60-69
En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.»
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.»
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?»
Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

Pistas: “El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida”. Porque de lo que se trata es de conocer a Jesús. Él es el pan de vida, pero un pan que alimenta el espíritu, que da fuerza al hombre. No un pan carnal que se posee, que se puede medir…
Jesús invita a entrar en su vida, a acogerla, con todo el poder de su salvación, a habitar en ti y tú en Él. Te invita a creer en Él.
Pero no es un camino fácil. Pasa por la cruz, pasa por la entrega de la vida, pasa por el encuentro con Jesús y por fiarse de Él.
Estos días la Palabra de Dios te invita a acercarte a Jesús. ¿Qué actitud tienes ante Él? Cuando no entiendes, cuando las cosas se ponen difíciles ¿eres Pedro o eres de los que se marchan? Si perseveras con Jesús no será un camino llano: te equivocarás, pecarás, fallarás, dudarás… Pero al final todo merecerá la pena porque creerás y sabrás quién es Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.