Sábado 11 de enero

Sábado, 11 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 5, 12-16
Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó: —«Señor, si quieres puedes limpiarme.» Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: —«Quiero, queda limpio.» Y enseguida le dejó la lepra. Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió: —«Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste.»
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a despoblado para orar.

Pistas: ¿Quién es Jesús? Por su palabra un enfermo se sana: “Quiero, queda limpio”.
Jesús realiza signos poderosos que muestran la presencia del Reino de Dios. Se sabe por encima de las convenciones y convicciones religiosas de su tiempo (un leproso no debía acercarse a nadie y era impensable que alguien le tocara voluntariamente). Jesús, en cambio, permite que se le acerque. Y no sólo eso, sino que le toca y queda limpio. Hay poder en Jesús ¿quién será este hombre?
Pero no busca honores. Sólo enseña, cura y se retira a orar. Ésta fue una constante en los últimos años de su vida. Lo novedoso es que el Reino finalmente se identifica con Jesús. La salvación es encontrarse con Él. El milagro lo realiza porque Él quiere.
La insistencia con la que Jesús se retira a orar nos habla de la especial relación con el Padre que manifiesta con su actitud vital.
También puedes rezar pensando en la actitud del leproso, que se acerca a Jesús y queda limpio. Su fe, su valentía, su confianza, le cambian la vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.