Sábado 11 de agosto

Sábado 11 de agosto
Santa Clara, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 17, 14-19
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: Señor, ten compasión de mi hijo que tiene epilepsia y le dan ataques: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo.
Jesús contestó: ¡Gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo. Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: ¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros? Les contestó: Por vuestra poca fe. Os aseguro que, si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible.

Pistas: Hoy el Evangelio nos dice que es cuestión de fe. Pero y ¿qué es la fe? Es la respuesta a Dios que se nos revela, que se nos da a conocer. Y así como es complejo que Dios quiera que le conozcamos y cómo se hace ello posible, también la fe lo es. La fe implica el conocimiento, la confianza, la entrega personal, la relación, la comunión de vida con Cristo y la tensión hacia la plena unión con Él después de la muerte.
Pero, además, como nos dice el Evangelio de hoy: es el principio. La fe abre la puerta a los demás dones y nos permite entrar en relación con Dios como lo hacía Jesús. Por eso, en otra ocasión Jesús dice que haremos obras como las suyas e incluso mayores.
Para desentrañar un poco mejor a qué nos referimos cuando hablamos de tener fe vamos a fijarnos en sus dimensiones. La fe es respuesta a la revelación de Dios. A Dios que quiere que le conozcamos. Así que lo primero que necesito examinar para ver si tengo fe es: ¿creo que Jesús revela a Dios? ¿creo que Jesús muestra la verdad sobre Dios y sobre el hombre? Si caigo en el relativismo (es decir, todo es subjetivo) ¿podré tener fe? Jesús dice de sí mismo que Él es el camino, la verdad y la vida. Si quiero encontrar todo esto necesito relacionarme con Jesús, y eso es tener fe.
Entonces la fe ¿son ideas o es una relación? ¿teología y catecismo o experiencia de Dios? La fe tiene las dos dimensiones: es una relación de confianza entre Dios y el hombre (creer en Dios), y puede articularse en sus diversos contenidos (creer lo que Dios revela). Y si quiero que mi fe madure necesito profundizar en las dos cosas. Debo darme cuenta que la fe implica un conocimiento nuevo (de Dios, de mí mismo, de mi idea del mundo, mis valores…) y a la vez está relacionada con el amor (es una relación en la que sé que Dios me ama y por eso puedo creer en Él, y quiero amarle y por eso quiero creer en Él).
La fe ¿es cosa nuestra o es un don de Dios? Jesús dice que hay que pedirla. Es un don, es un regalo. Yo puedo conocer a Dios porque Él quiere que le conozca, puedo sentir su amor porque Él quiere que lo experimente. Dios da el don de la fe. Es Don.
Un documento del Vaticano II, la Dei Verbum, dice: Por la fe “el hombre se entrega entera y libremente a Dios, le ofrece el homenaje total de su entendimiento y voluntad, asintiendo libremente a lo que Dios revela”. Así que es un acto libre y responsable. Implica el entendimiento: la razón, el pensamiento. Dios existe y se ha revelado. Pero también implica la voluntad: el querer, las decisiones, los sentimientos, las emociones. Por eso es además tarea.
Después de todo esto, lo más importante es que te preguntes ¿cómo está mi fe? ¿quiero tener fe? Y que la pidas, porque es don.Y que te esfuerces por cuidarla, por hacerla crecer, porque también es tarea.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.