Miércoles 9 de septiembre

Miércoles, 9 de septiembre
XXIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 6, 20-26
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo: porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero, ¡Ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.

Pistas: Es una revolución absoluta, en su tiempo y ahora, la manera de plantear la dicha, la bienaventuranza y la felicidad, que nos ofrece Jesús.
La riqueza, el tener, estar saciado, la vida alegre, la buena fama, no es lo que te va a hacer feliz. Ni va a destruir tu posibilidad de serlo la pobreza, la necesidad, el hambre, el sufrimiento, las lágrimas, las dificultades, las críticas, la persecución por ser fieles a Jesús.
¿Cuál es la clave? Vivir como Jesús. Las bienaventuranzas no son una teoría. Son consecuencia del estilo de vida de Jesús. Porque Él lo demuestra con su vida. ¿Dónde tienes puesto tu corazón? Ay de ti si está inmerso en las cosas que no te van a hacer feliz. Pero dichoso tú si lo tienes donde Jesús ha enseñado, porque, pase lo que pase, vas a ser dichoso.
Piensa en las tristezas de tu vida, en lo que te hace infeliz, te roba la paz y la alegría… y mira a Jesús y a su estilo de vida. Ahí encontrarás la respuesta. Si dejas que Dios llene tu vida de su Espíritu, si sigues a Jesús, encontrarás el camino para vivir como discípulo suyo. No caerás presa del engaño de falsas promesas de felicidad ni las dificultades de la vida te harán infeliz. Es más, serás dichoso en aquellas situaciones en las que según la lógica de nuestro mundo parece imposible serlo.
Dichoso y lleno de Dios o infeliz y perdido. Esa elección te plantea hoy la Palabra de Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.