Miércoles 9 de octubre

Miércoles 9 de octubre
Santos Dionisio, obispo y compañeros mártires
San Juan Leonardi, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 11, 1-4
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.
El les dijo: Cuando oréis, decid: «Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación».

Pistas: Es impresionante pensar que la oración del Padre Nuestro, que tantas veces rezamos rutinariamente, tiene su origen en las mismísimas palabras de Jesús.
Comienza haciéndonos descubrir que Dios es Padre. Sólo con esto podríamos dedicarle días y días. El Padre bueno, misericordioso, todopoderoso, creador, nos hace hijos suyos y hermanos entre nosotros… Después, cada petición tiene una doble dimensión: la necesidad de que Dios nos ayude y el compromiso con lo que se pide. Si oras: “venga tu reino”, lo pides como don a Dios, porque si Él no nos lo da es imposible, pero a la vez te comprometes a construirlo. Y así con cada una de las peticiones de esta oración.
Te invito a que hoy saques un momento para rezar el Padre Nuestro despacio, pensando en el significado de cada una de sus frases. Y deja que el Espíritu Santo te inspire y guíe.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.