Miércoles 9 de enero

Miércoles 9 de enero
San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 6, 45-52
Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.
Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra.
Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo.
Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado.
Pero él les dirige enseguida la palabra y les dice: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.» Entró en la barca con ellos, y amainó el viento.
Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

Pistas: ¡Qué aventura seguir a Jesús! ¿Pero quién es este hombre? Da de comer a una multitud con unos pocos panes y peces. Ahora domina los elementos. ¿Quién es?
Los discípulos lo irán descubriendo poco a poco… y sólo lo comprenderán plenamente cuando Cristo muera y resucite. Ésta es la clave para poder entender quién es Jesús. Y descubrirlo en fe.
Fíjate en los detalles de este Evangelio, y el que te toque el corazón y te haga pensar úsalo para rezar. Jesús acaba de hacer algo extraordinario, pero no se va a celebrarlo, se retira a orar. No hace de ello un triunfo ni lo usa para afianzar su influencia o poder entre sus seguidores.
Jesús fortalece la fe en medio de las dificultades. No entienden lo que pasa. Ni siquiera lo reconocen. Pero Jesús les ayuda: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”.
Fue Jesús el que tomó la iniciativa, les vio remar con viento contrario… Jesús ve tus dificultades, tus luchas, tus esfuerzos…. y se acerca, aunque a veces no seas capaz de reconocerlo.
Y finalmente Jesús sube a la barca y la tempestad amaina. Quizás si hay tormenta en tu vida es que necesitas crecer en la fe, quizás necesitas dejarlo entrar en tu vida, en tu parroquia, en tus dificultades. Lee el Evangelio despacio pensando en tu vida, deja que te ilumine y reza.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.