Miércoles 7 de noviembre

Miércoles 7 de noviembre
XXXI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 14, 25-33
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar» ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

Pistas: El Evangelio de hoy nos resulta difícil de entender. Pero si pensamos en las primeras comunidades cristianas ¿cuántas familias se dividían porque alguien se hacía cristiano? ¿qué dificultades atravesarían en las comunidades cuando eran perseguidas?
Elegir a Jesús implica renunciar a lo que aparta de Él. Incluso a cosas que no son malas. Pero sin seguir a Jesús no puede haber verdadera felicidad ni plenitud. En ese seguimiento, el amor a los demás y a uno mismo será verdadero, libre y pleno. Es renunciar para ganar. Morir para vivir.
Llevar la cruz significa desterrar la queja, descubrir que la vida está en manos de Dios. ¿Cuántas veces nos quedamos bloqueados pensando en lo mal que nos va y no somos capaces de seguir al único que puede sacarnos de ahí?
Jesús ha vencido al mal, incluso a la muerte. Si el camino pasa por la cruz, encontrarás la salvación y la vida siguiendo a Jesús, no lamentándote o buscando otros caminos.
Y ¿si las fuerzas fallan? Echa bien los cálculos, porque con Jesús no pueden fallar. Si los haces contando con tus solas fuerzas, fallarán. Si son cálculos humanos, fallarán. Pero si sigues a Jesús, el único que puede salvar, construirás tu casa y podrás vencer la batalla.
Jesús es el verdadero bien y descubrir esto hace que se pueda comprender el Evangelio de hoy. Jesús es tu salvación. Todo lo demás está supeditado a seguirle y sólo desde ahí podrás disfrutar tu propia vida y todo lo que tienes y ser feliz.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.