Miércoles 7 de agosto

Miércoles, 7 de agosto
XVIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo. Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: Atiéndela, que viene detrás gritando. Él les contestó: Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel. Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas: Señor, socórreme. Él le contestó: No está bien echar a los perros el pan de los hijos. Pero ella repuso: Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos. Jesús le respondió: Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas. En aquel momento quedó curada su hija.

Pistas: Este pasaje siempre me ha sorprendido ¿Por qué responde así Jesús? Ella es una extranjera, no pertenece al pueblo elegido según la creencia de aquella época. Pero Jesús conoce los corazones: El de la mujer (“qué grande es tu fe”) y el de sus discípulos. Tal vez las mismas palabras de Jesús: “Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Jerusalén”, reflejen el pensamiento del grupo de los discípulos. Así pues ¿no será que Jesús quiere dejar de manifiesto la fe de esa “extranjera” ante ellos? ¿que quiere prepararlos para que comprendan que la salvación se ofrece a todos?
Otro aspecto en el que nos podemos fijar es que los discípulos no le dicen a Jesús: “Atiéndela, mira cómo sufre”, o “ten misericordia de ella”. Les molesta porque les sigue y lo hace gritando. Y Jesús les da una lección desde la actitud de la mujer, que no se rinde sino que tiene fe.
Les tuvo que impactar este milagro, porque aunque Jesús realizaba muchas curaciones, ésta tiene algo especial (por eso la cuentan). Aparecen el poder del amor (no pide el milagro para sí misma), la oración de una madre, la oración perseverante, la confianza y la universalidad de la salvación. Deja que Dios te hable en su Palabra ¿qué te dice hoy?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.