Miércoles 5 de febrero

Miércoles, 5 de febrero
San Pablo MIki y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 6, 1-6
En aquel tiempo, fue Jesús a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí? Y desconfiaban de él. Jesús les decía: No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa. No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Pistas: Es un escándalo saber de dónde viene (supuestamente) Jesús. Y no son capaces de creer en Él. De otro modo, pero puede que esa misma dificultad esté presente en nuestros días. La única explicación que parece válida hoy es la de las ciencias positivas y todo lo que tenga que ver con la filosofía o la teología es rechazado como poco fiable. Todo lo que esté más allá de las realidades empíricas (que se pueden comprobar mediante medidas y tecnologías) parece falso o irrelevante.
Los paisanos de Jesús creían conocerlo, creían saber sus orígenes y quién era; y precisamente por ello no fueron capaces de ver más allá, ni de tener fe. Y se quedaron sin conocer quién es realmente Cristo. Nuestro mundo de hoy cree saber, a la vez que muchas personas se agarran a las supersticiones más ridículas y otros ponen de excusa la dificultad de entender algo que sucedió hace dos mil años. Y muchos, nuevamente, se quedan sin poder conocer a Jesús.
Para descubrir a Jesús hace falta dar el salto de la fe, creer en su palabra, experimentar su salvación… Y entonces darse cuenta de que los prejuicios y muchas cosas que uno cree saber, no son más que errores.
Puedes rezar preguntándote: ¿Qué dificultades tienes que superar para creer? ¿qué obstáculos hay para que Jesús pueda realizar sus maravillas en tu vida, en tu comunidad, en tu parroquia o en tu familia? A veces puedes pensar: “Es que la Iglesia…”, “es que este cura…”, “es que…”. Pero si te acercas a Jesús en fe. Si le miras y dejas que te mire ¿qué sucederá?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.