Miércoles 5 de diciembre

Miércoles, 5 de diciembre
I semana de Adviento

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Isaías 25, 6-10a
Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. —Lo ha dicho el Señor—. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte.»

Pistas: El Señor vencerá. Preparará un festín, un banquete en ese monte (Sión). Todos los pueblos podrán ver y conocer al Señor (allí en ese banquete caerá el velo que cubre a los pueblos). La muerte será vencida para siempre. La tristeza y el oprobio también. Es Dios que salva. Y esto es motivo de celebración y de gozo.
A qué te suena ese banquete. Cuando Jesús multiplica los panes y los peces -nos dice el Evangelio que se lee en la misa de hoy-, cuando en la Última Cena Jesús parte el Pan y reparte el Vino, porque va a vencer a la muerte, aniquilada para siempre. Al banquete del Reino de los Cielos del que habla Jesús en tantas ocasiones.
Jesús es ese monte, es el banquete, es el vencedor, es la salvación, es el motivo para celebrar y gozar. Enjugará las lágrimas de tus ojos, arrancará el velo que te ciega. Y no sólo a ti, sino a toda la sociedad si se acerca a Él.
Las promesas del Señor se cumplen y siguen siendo actuales, son también para nuestro tiempo, iluminadas por la luz de Jesús y con la fuerza del Espíritu Santo. Vuelve a leer la lectura y deja que Dios te hable para tu vida y tus decisiones. Y respóndele con tu oración.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.