Miércoles 3 de junio

Miércoles, 3 de junio
Carlos Luanga y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 12, 18-27
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano» Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último, murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.
Jesús les respondió: Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob»? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.

Pistas: Uno de los retos más importantes de la fe cristiana es cómo entender la resurrección. No es volver a la vida de ahora con sus circunstancias y limitaciones. Por eso les dice Jesús que no entienden la Escritura ni el poder de Dios. ¿Cómo imaginas tú la resurrección de la que habla nuestra fe? ¿qué ideas tienes sobre ella?
Dios es Dios de vivos, es el Dios de la vida, es el que vence la muerte en Jesús, concediéndole la plenitud del Espíritu, llevando a plenitud su humanidad. El cómo no sabemos explicarlo, pero la muerte es vencida por la plenitud de Dios.
La reanimación de un cadáver sería un volver a recobrar la vida humana, mientras que en la resurrección se adquiere la vida divina, la vida del Espíritu, la vida Eterna. La resurrección de Cristo hace que su humanidad entre en el seno mismo de la comunión trinitaria. En Jesús, en su humanidad, con la resurrección se ha producido un cambio. Su carne (hombre entero en cuanto débil), su ser hombre queda transformado en una vida en la plenitud del Espíritu.
Es tan difícil hablar de la resurrección porque es un acontecimiento que está más allá de la historia, la trasciende. Por eso el lenguaje bíblico utiliza tantos términos para hablar de ella y ninguno de ellos puede expresar todo el contenido de ese acontecimiento: resurrección, exaltación, glorificación, triunfo, ascensión, estar sentado a la derecha del Padre.
Jesús resucitado es el hombre nuevo. Por medio de Él, por la fe, la humanidad puede encontrar respuesta a esa esperanza escrita en lo profundo de su ser que le lleva a soñar una vida plena y para siempre. La resurrección permite al hombre por medio de Jesús entrar en la plenitud de Dios. Cuando se descubre esta verdad la persona cambia, ya no puede vivir de cualquier manera. Es una verdad de salvación que convierte a la persona, una verdad que hay que celebrar (en los sacramentos). Tampoco puede callárselo. Tiene que compartirlo y evangelizar.
Todo esto no es más que rozar la superficie del misterio de la resurrección de Jesús. Sólo podrás comenzar a entender algo si te sumerges, con la ayuda del Espíritu Santo, en lo que significa para la historia, para la humanidad, para tu vida, para el mundo. El hombre está destinado a una plenitud en Dios por la eternidad. La teología a veces hay que hacerla de rodillas, adorando, contemplando y viviendo lo que se investiga. Deja que el Evangelio te hable una vez más y ora con él.
Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.