Miércoles 24 de julio

Miércoles 24 de julio
San Sarbelio Makhlûf, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 13, 1-9
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Acudió tanta gente, que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó, y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron.
El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga.

Pistas: A veces, cuando un texto es muy conocido se puede pensar que nada nuevo puede enseñarnos. Pero la Palabra de Dios es viva, en ella actúa el Espíritu Santo. Si dejas que dé luz a tu vida podrás descubrir algo que Dios quiere decirte hoy a ti.
El mensaje de hoy es la salvación, el anuncio del Reino de Dios. En último término es Dios quien siembra, por medio de la Iglesia, por medio de su Palabra, por medio incluso de lo que pone en tu corazón. ¿Qué tipo de terreno eres para acoger esa siembra? Muchas veces tenemos mezcla de los terrenos que Jesús explica. La meta es quitar todo lo que impida que seamos tierra buena.
Vamos a pensar cada uno de los terrenos. El borde del camino ¿Te quedas a la puerta sin profundizar? ¿qué pájaros, distracciones, tentaciones, hay en tu vida y se llevan lo que Dios intenta sembrar en tu corazón?
El terreno pedregoso ¿Qué piedras hay en tu corazón y en tu vida, que hacen que no pueda echar raíces la Palabra de Dios? ¿en qué cosas eres inconsistente?
Las zarzas ¿Qué cosas enredan tu vida? ¿qué dejas crecer en tu corazón y a tu alrededor que te ahoga? ¿qué aspectos de tu vida se parecen a esas zarzas?
La buena noticia es que trabajando y dejando a Dios trabajar, todo en tu corazón puede cambiar. Podrás profundizar y salir del borde del camino, podrás quitar piedras y zarzas.
Y serás tierra buena, en la que la Palabra de Dios dará fruto. Esto está garantizado, dará fruto. Así que, si no das fruto significa que hay algo que trabajar.
Nuevamente te invito a que dejes que la Palabra de Dios te hable al corazón y reces con ella.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.