Miércoles 23 de enero

Miércoles 23 de enero
San Ildefonso, obispo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 3, 1-6
En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis: Levántate y ponte ahí en medio.
Y a ellos les preguntó: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir? Se quedaron callados.
Echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: Extiende el brazo. Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

Pistas: La fama de Jesús se extiende y muchos le observan. Hay quienes ven peligrar su forma de entender la religión y por eso quieren quitarlo de en medio. Les incomodan la actitud y las acciones de Jesús. Buscan la manera de acusarlo y dejarlo en evidencia.
Pero la curación de hoy les deja en evidencia a ellos. “¿Qué está permitido en sábado? ¿hacer lo bueno o lo malo? ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir? Se quedaron callados”. Qué triste es quedarse callados para seguir viviendo una fe de apariencias o de cumplimiento, tal vez creyéndose mejores que los demás… La pregunta que podemos hacernos es ¿se parecerá en algo mi fe o mi religiosidad a la de aquellos que observaban a Jesús? O realmente me dejo interpelar por Él ¿Me quedo callado, es decir, sin tomar partido, eligiendo la postura más cómoda? O busco la verdad, incluso si eso implica reconocer que estoy equivocado y necesito cambiar.
Seguir a Jesús implica vivir desde el interior. El alma de la vida de un cristiano tiene que ser el mandamiento del amor a Dios y al prójimo como a uno mismo. El modelo es Jesús y el que nos hace capaces el Espíritu Santo. Toda tu religiosidad, tu pastoral, tu testimonio, tu vida será la de un discípulo de Jesús si descubres lo que va enseñando estos días en el Evangelio.
Al final los fariseos y los herodianos se unen contra Jesús (se llevaban mal, políticamente eran opuestos). No reflexionan, no ven la verdad y quieren acabar con Jesús. Y el mal teje su tela de araña para intentar acabar con el bien. Pero Jesús será más fuerte, el amor de Dios será más grande.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.