Miércoles 22 de agosto

Miércoles 22 de agosto
Bienaventurada Virgen María Reina

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 20, 1-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.
Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar? Le respondieron: Nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a mi viña.
Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno.
Entonces se pusieron a protestar contra el amo: Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.
El replicó a uno de ellos: Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti.
¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.

Pistas: La novedad del camino que Jesús propone es sorprendente. Entrar en el Reino significa participar de pleno de la recompensa porque Dios es bueno.
Para rezar puedes fijarte en la bondad de Dios, que te invita constantemente a su Reino. Aunque a veces te despistes y andes a tus cosas. Eres invitado a no quedarte al margen, sino a implicarte, esforzarte, entregarte.
Si llevas tiempo comprometido en la Iglesia también puedes pensar en qué te pareces a los del Evangelio de hoy. ¿Esperas recompensas, crees que mereces más que los demás? No se trata de quién llegó antes o qué hacen otros, sino de que para ti Dios sea lo primero.
Jesús nos enseña que participar en el Reino significa entrar en la misericordia de Dios. Y ésta es pura gratuidad. Lee la Palabra de Dios y pregúntate qué te dice hoy, y reza.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.