Miércoles 20 de febrero

Miércoles 20 de febrero
VI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 8, 22-26
En aquel tiempo, Jesús y los discípulos llegaron a Betsaida. Le trajeron un ciego pidiéndole que lo tocase.
Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó:
¿Ves algo? Empezó a distinguir y dijo: Veo hombres, me parecen árboles, pero andan.
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado, y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole: No se lo digas a nadie en el pueblo.

Pistas: Muchas veces Jesús hace las cosas en un instante. Pero hoy sucede algo diferente. Es un proceso. Primero lo saca fuera de la aldea. Lejos del ruido, de la gente, de las distracciones.
Jesús le cura tocándole. Como tantas otras veces, devuelve la dignidad a la persona. No es un ciego que ha sido castigado por Dios por su pecado o el de sus padres, o una persona impura –como pensaban los judíos-. El que le sana le lleva de la mano al principio, luego le toca, le impone las manos.
Y el que no veía comienza a ver. Pero todavía no ve del todo. ¿Se parecerá esto al proceso de la fe? ¿al camino de ser discípulo? ¿una conversión?
Si se hubiera ido viendo a medias… Pero permanece con Jesús y finalmente puede ver.
Piensa en tu propia vida, en tus cegueras. ¿Te dejas coger de la mano y llevar donde puedes ver? ¿perseveras hasta que ves con claridad? Quizás no sea fácil al principio, quizás haya recaídas, pero puedes estar seguro de que sólo estando cerca de Jesús encontrarás el sentido. Porque Él es es el único camino.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.